Viaja siempre con los ojos de un niño

El mejor consejo que te puedo dar es que vayas con la mente abierta y sin expectativas rígidas. En la selva, la naturaleza es la que manda. Tal vez vayas con la idea fija de ver un jaguar y termines maravillado con un ejército de hormigas arrieras organizando su comida, o con el canto de un ave que jamás habías escuchado.

Déjate sorprender, respira hondo, llena tus pulmones de oxígeno puro y desconéctate del ruido de la ciudad. Te aseguro que regresarás a casa siendo una persona diferente. ¡Buen viaje!